Workshop #ModaSostenible Capt. 1: El lado anti-fashion de la moda

Ilustrado por Natalia Minds

“Human beings are not blank slates at birth, and our slates become increasingly rich and multidimensional as we grow and learn. We are bubbling cauldrons of preferences, wants, sentiments, aspirations, likes, feelings, attitudes, predilections, values, and devotions. We aren’t slaves to our desires; we have the capacity to reflect on them and strive to change them. But they make us who we are. It is from these inclinations within ourselves that we are able to construct purpose and meaning for our lives” -Carroll-


Vivimos en un mundo ajeno, en un cuarto prestado que es de tránsito, perdiendo interés por cuidarlo, lo llenamos de basura, de humo, de injusticias y sangre, le talamos toda su belleza y le quitamos sus colores, su vida, lo salvaje, lo que debe estar ahí, nada parecido a un hogar, no lo podemos llamar hogar, al contrario, la tierra es ahora, nuestro campo de batalla.


Ya no sabemos de dónde vienen los productos que consumimos porque el capitalismo enfermo nos ha dicho que no importa, nuestra función dentro del sistema no es informarnos, es adquirir algo nuevo, cualquier cosa, lo que sea, da igual. El valor del poseer se ha transformado dejando a un lado la calidad, la verdadera necesidad, por la cantidad y el placer desmesurado, estamos emitiendo más gases, produciendo más basura de la que puede resistir este planeta, hemos acabado con las leyes justas de los trabajadores, (si es que alguna vez las alcanzamos) entonces, ahora una camiseta barata cuesta una vida de la forma más literal y cruel que pudiéramos imaginarlo, pero la desinformación nos ha avalado a nosotros “las buenas personas” para seguirlo haciendo “estando afuera del problema” ignorándolo todo para tildar a otros de egoístas, insensibles e inhumanos, “nosotros no tenemos opción”, ¿cambiar?, “una causa perdida de locos”. La verdad es, que en nuestro sistema, tanto consumidor como  productor tienen la culpa.  

 

Miles de personas de Asia mueren por políticas injustas de trabajo para que marcas reconocidas que todos alguna vez hemos consumido puedan confeccionar su ropa, sometidos a la explotación y a un pago que es más que bajo, estas personas luchan por sobrevivir día a día, mientras nosotros lucimos en la calle llenos de ignorancia un producto que ha costado más que unas horas de trabajo. No solo en Asia pasa esto, en muchos países tercermundistas, (sí, como Colombia) proceden a este tipo de producción con tal de abrir mercados, mientras los pobres obreros intentan no morir de hambre. En 2013 sucedió la tragedia del Rana Plaza en Bangladesh donde murieron cerca de 1.130 personas y otros 2.500 (dentro de los que también se encontraban niños) quedaron heridos, este edificio fue construido sin autorización parcial por el tamaño que tenía, nunca estuvo avalado para tener industria manufacturera y los trabajadores fueron obligados a ir aunque ya la estructura presentaba graves resquebraduras.

Marcas conocidas como Benetton, El Corte Inglés, Joe Fresh, Mango, Primark, Walmart, Bonmarché, The Children’s Place tenían centros de producción allí y fueron los responsables de esta tragedia, sin embargo, muchas de las muertes fueron ocasionadas por la falta de ayuda de estas grandes marcas después del “accidente”, y pues sí, nosotros, con nuestra plata, pagamos ese edificio y dejamos a esa gente morir sin ayuda. Así nace Fashion Revolution una organización no gubernamental que pretende disipar los impactos de la moda hecha bajo estándares cuestionables e insostenibles.

 

La industria de la moda hoy por hoy es una de las más crueles existentes, no solo por sus productos a base de animales o testeados en animales, también porque al parecer, la misma suerte y trato que llevan los no humanos, recae en los individuos de abajo, en los que en esta pirámide injusta no se ven, pero son mayoría, a estos que nadie les presta atención porque los consideran inferiores o a final de cuentas sin importancia, porque nunca los conocerán ó vivirán en sus condiciones. Los invito a ver la campaña publicitaria que hizo la Asociación Internacional de los Derechos Humanos (IGFM) acerca de lo oscuro que se maneja en la industria de la moda: impactante y detestable, pero real.

Sí, yo también tuve un closet lleno de prendas que no sabía de dónde venían, también preferí la cantidad por la calidad, para evitar que me vieran con el mismo vestido en meses. Sí, a mí tampoco me interesó la suerte de los que tienen que producir mis caprichos que muchas veces se cobraban con la vida. Sí, yo también le eché la culpa al sistema y a los grandes retailers y pretendí ser la víctima, “atrapada bajo reglas e injusticias que no podía controlar ni cambiar”. Me tomó tiempo darme cuenta que todo era mentira, que el consumo se sostiene porque yo lo sigo pagando, que si mis intereses cambian, las del productor también, que si yo no quiero comprar algo que ha costado vidas, dejo de apoyar el problema y que si muchos lo hacemos, juntos, este sistema horroroso, cruel y sanguinario cambia, porque no se puede sostener si ya no vende. Entonces, derrocar la fachada detrás de un marketing bien hecho o una campaña publicitaria que nos enamora, no parece tan imposible.

Como respuesta a estas injusticias, siendo conscientes del problema y sin querer ignorarlo, nace el concepto sustainable fashion (Moda sostenible) o ethical fashion (Moda ética). Podemos vernos bien sin necesidad de apoyar el sistema injusto de la industria de la moda, podemos crear nuestro propio sistema, con ayuda de otras alternativas como reciclar, que también aplica para las prendas, porque lo vintage volvió para quedarse con más fuerza que nunca. Podemos apoyar la producción local y el talento de los diseñadores que se ven obligados a competir con los grandes retailers para sobrevivir en el mercado. ¿Qué puede ser más cool que tener algo único, que no viene en serie, de buena calidad y que no apoya ninguna labor explotadora de trabajadores? Como parte del problema y queriendo ahora ser parte de la solución nace True Love & Poems, una tienda online de ropa, donde más allá de vender, nos interesa promover, entre verdaderos amantes de la moda como nosotras,  nuevas formas de consumo más sostenibles para el planeta y para quienes vivimos en él.  

Sin perder el lado romántico que nos caracteriza, decidimos acompañar nuestras prendas, plataformas y vidas con poemas principalmente del movimiento Ecopoetry, porque no solo es importante abrir nuestra conciencia alrededor del consumo, es primordial volvernos a conectar con la tierra, nuestro hogar; y con los otros, nuestros hermanos.

 

“This is what you shall do: Love the earth and sun and the animals, despise riches, give alms to every one that asks, stand up for the stupid and crazy, devote your income and labor to others, hate tyrants, argue not concerning God, have patience and indulgence toward the people, take off your hat to nothing known or unknown or to any man or number of men, go freely with powerful uneducated persons and with the young and with the mothers of families, read these leaves in the open air every season of every year of your life, re examine all you have been told at school or church or in any book, dismiss whatever insults your own soul, and your very flesh shall be a great poem and have the richest fluency not only in its words but in the silent lines of its lips and face and between the lashes of your eyes and in every motion and joint of your body”. . . . -Whitman-


Por Ana María Cardona

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¡Esta es tu tarea de hoy, puedes descargarla, imprimir y colorear!
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